Los Planificadores de la Muerte. Así se extermina a la Humanidad

En la era de la socialdemocracia dominante todo lo concerniente a la Historia reciente ha sido burdamente falsificado.  Para encubrir semejante estafa histórica, el partido político moderno, que ha superado en estatalismo al propio nacionalsocialismo y al comunismo soviético, ha ido comprando a golpe de dinero público (Spoil System)  el favor de intelectuales, investigadores y periodistas, entre otros, para hacer de la cultura, la historia y las humanidades una parte de su hegemonía cultural vertida en forma de propaganda fácilmente digerible para las embrutecidas masas sociales, tratadas como gallinas de granja. El intelectual, el free-thinker de antaño se ha convertido en una curiosidad arqueológica.  En este World-Disney socialdemócrata nadie se atreve a decir la verdad, porque saben cuales pueden ser las terribles represalias.  En la época de la información libre, lo políticamente correcto y siniestro nunca ha tenido tando poder ni influencia. Las redes sociales son el instrumento de uniformización borreguil más letal jamás creado por mente de burócrata estatal alguno.

Entre los grandes mitos falsificados por la Socialdemocracia está una de sus criaturas, la Europa de la II Guerra Mundial.  Sí, no hay que sorprenderse: lo característico de la partitocracia socialdemócrata  no ha cambiado en lo sustancial  desde que las revoluciones burocráticas del siglo XX, poder ya analizado y predicho por Max Weber,  vieran la luz.   La burocracia estatal, que empezó siendo un cuerpo de meros técnicos ejecutores, ha terminado por convertirse en la actualidad en burocracia partitocrática,  es decir,  burocracia del partido político y su cometido es totalitario. Son ellas las que mandan  y dictan la política a través de los Estados Patrimoniales de los partidos políticos.

De ahí el terrible secreto que esconden estas socialdemocracias burocratizadas: su origen, el procedente de los experimentos totalitarios del siglo XX. En concreto  la actual UE, pura burocracia tecnócrata,  no  es la descendiente de los sistemas parlamentarios del siglo XIX y principios del XX, sino de  propia Alemania nacionalsocialista, conspiranoico? siga leyendo y verá que no.  Porque contra lo que nos quieren hacer creer el Nacionalsocialismo no supuso una ruptura histórica anómala en la cultura occidental, sino una continuación de los planes diseñados por esos cuerpos de expertos estatales, que tenían como objetivo la racionalización económica y social del espacio europeo, para elevar su productividad, desarrollo y nivel de vida, costara lo que costara, incluso llevándose a gente por delante si fuera preciso.

Hitler incluso fue puenteado por la propia burocracia del III Reich.

Esos organismos estatales sí nacieron, sin embargo,  en los regímenes parlamentarios, pero fueron teniendo más autonomía y finalmente, en la UE actual, han acabado siendo sustituidos por las burocracias de los aparatos de los partidos políticos.

En concreto, y para que sirva como ejemplo, en Alemania organismos como  Das Reichskuratorium für Wirtschaftlichkeit (RKW) fue fundado en 1921, es decir en plena República de Weimar, mucho antes de que el NSDAP de Hitler asomara la cabeza. Su objetivo era la intervención sobre la economía alemana para hacerla más competitiva de acuerdo a las metodologías y técnicas modernas.  Su función se vió acrecentada cuando el partido de Hitler, luego de las elecciones de 1932, llega al Poder.  Otro organismo similar fue el  Das Kieler Institut für Weltwirtschaft,  también fundado durante la República de Weimar, determinante durante el nacionalsocialismo, y cuyos dirigentes, caso de Andreas Predöhl, antiguo miembro del partido socialista alemán, el SPD, seguirían en cargos estatales de importancia luego de la guerra, ya en la República Federal Alemana y de ahí hacia la fundación de la UE. Continuidad absoluta.

Las instituciones de la propia República de Weimar colaboraron sin problema con el Nacionalsocialismo. Muchos de sus miembros antiguos liberales y miembros del partido socialista alemán.

Pero sigamos descubriendo lo que este ejército de tecnócratas hizo durante la época nacionalsocialista.  Por ejemplo,  en el exterminio de pueblos y de grupos raciales, que con todo lo terrible que fue no estuvo en la mira de la Alemania nacionalsocialista como objetivo primario. No, el exterminio fue una medida última de un plan global que tenía como objetivo la racionalización económica y social de Europa de acuerdo a los objetivos de la ciencia social del momento. El nacionalsocialismo sólo sirvió de excusa, a lo más de justificación ideológica adicional, pero no fue el factor primario, ya que los que perpetraron la ejecución de las medidas fueron burócratas y organismos, con una mayoría de ellos que ni eran ni se sentían nacionalsocialistas, sino sólo responsables científicos sociales convencidos de estar haciendo lo mejor por la sociedad.

Y asi descubrimos que estas asociaciones de expertos tenían una concepción higienista de la política y la sociedad.  Pensaban que había que garantizar sociedades sanas librándose de los individuos improductivos y con taras mentales. Medidas como la esterilización y la eutanasia eran defendidas en los congresos científicos de  la época desde EEUU hasta Europa. Conocidas son las investigaciones y planes llevados a cabo en los paises nórdicos, especialmente Dinamarca. Fueron de hecho los paises nórdicos en los años 30 con gobiernos socialdemócratas los que introdujeron la esterilización de los individuos considerados racialmente  “de poco valor”.

El mismo planteamiento higienista se aplicó también a poblaciones y paises enteros.  Aquí era la economía aplicada la que debía hacer de medicina. Las palabras clave que hoy en día conocemos como productividad laboral, sostenibilidad, mantenimiento,  Estado del bienestar etc, tienen su origen en la ciencia social de los años 20-30, que los burócratas con las manos libres en la Alemania Nacionalista desarrollan hasta sus más siniestras consecuencias. Como afirmaba uno de aquellos expertos científicos sociales: Zygmunt Baumann: ” la revolución nacionalsocialista fue un intento de llevar a la práctica la ingeniería social para optimizar la estructura de las sociedades”.

La eugenesia, desde luego no fue un invento nazi, desde EEUU hasta los paises nórdicos con gobiernos socialdemócratas, todos ellos antes que Alemania, pioneros en el tema.

Esto cambia radicalmente la interpretación de hechos como la persecución contra los judios, por ejemplo. Ya que el frío y utilitarista cálculo económico de lo que se iba a obtener con la  enajenación y embargo de las propiedades  y patrimonios de judíos siempre precedió al inicio tales persecuciones.  Tenemos que quitarnos de la cabeza la propaganda socialdemócrata vertida machaconamente para tratarnos de convencer, contra las pruebas disponibles,  que aquellas medidas fueron el producto de las mentes delirantes y psicópatas alimentadas con la ideologia racista del nacionalsocialismo.  En vez de eso,  las pruebas recabadas  y enterradas en los organismos, informes, correspondencia,  registros etc, de aquella época nos demuestran que todo, como decimos fue calculado de manera precisa hasta los últimos detalles por cuerpos enteros de expertos, profesores de universidad y burocracia estatal.

Y estos expertos tuvieron por primera la oportunidad de aplicar todos esos conocimientos en los territorios ocupados por la Wehrmacht en los paises del Este, empezando por Polonia, como prolegómeno de lo que habría de pasar en toda Europa.  Aquí las palabras clave  usadas eran las de “sobrepoblación” , “rendimiento-productividad”,  “evacuacion de poblaciones”, “agrupamiento”, “embargo”,  “capitalización”, “factor trabajo”,” factor industria”, “competitividad laboral y empresarial” y muy secundariamente “germanización” o “exterminio en campos de concentración”.     En la aplicación de estos proyectos, los expertos calculaban para un territorio determinado: Cracovia, Lodz, Galitzia… etc, la cantidad de población que podía ser mantenida con los recursos disponibles.  La cantidad de población que resultaba estar en exceso (lo que en el  caso de Polonia era la mitad de la total,  y en el de la URSS ocupada por Alemania ,a partir de 1941 , entre 40 y 60 millones de personas) tenía que ser evacuada y reagrupada bien en ghettos, bien en comarcas mucho menos productivas.  Al ser reagrupados y encerrados en espacios de poco rendimiento economico, los individuos menos productivos resultaban ser los más perjudicados al recibir menos alimentación, con la trágica consecuencia de disparar  su  tasa de mortalidad. Así conseguían, sin necesidad de un exterminio abrupto, reducir la población.  Todo esto justificado, como decimos, para conseguir un aumento de la productividad de las poblaciones mejoradas, que contarían, de esta forma, con un Estado  mejor dotado presupuestariamente, vía fiscal, para  garantizar un Estado del bienestar sólido.

Lo que Hitler pensaba, contra lo que nos ha dicho la propaganda oficial, era muchas veces desestimado por el cuerpo de los burócratas. Así por ejemplo, luego de 1939, Hitler quería hacer de Polonia, el llamado Generalgouvernement,  un mero territorio para presidarios y fuente de mano de obra barata de polacos ( la correspondencia entre Hitler y  Hans Frank, el gobernador nombrado para Polonia, es del todo punto ilustrativa sobre este tema) sin embargo los burócratas pensaban de manera distinta, querían hacer de Polonia parte del III Reich,  germanizarla económicamente, algo que iba contra los deseos expresos de Hitler. Al final quienes se salieron con la suya fueron ellos, los grandes burócratas,  nombres más influyentes que el del propio Hitler a la hora de implementar la política social y económica; personajes como: Hans-Joachim Riecke, Gustav Schlotterer, Hans Kehrl, Hans Fischböck, Karl Kuchenbäcker y  Otto Ohlendorf.  Otros, que encima tuvieron  gran  influencia luego de la guerra en la creación de la República Federal Alemana,  y a través de ella en lo que es hoy la UE, como: Rudolf Gater, Helmut Meinhold, Peter-Heinz Seraphim, Theodor Oberländer, Fritz Arlt ,  Konrad Meyer y el futuro director del Banco de Viena, Max Bischof.  Influencia, que por cierto no se detiene  en Europa, sino que será decisiva en la formación de la base ideológica y técnica de organizaciones como el Banco Mundial y  el Fondo Monetario Internacional y hasta la misma OTAN .   Y en el colmo de la broma macabra que muchas veces es la Historia, los antiguos burócratas del nacionalsocialismo acabarán por fundirse en las grandes firmas de hoy conocidas, muy politicamente incorrectamente hablando, como banca del sionismo internacional. Unión que está en la base del  alumbramiento del mundo economico de credo globalista actual, donde la racionalización económica es la justificación del enriquecimiento de de una minoría de grandes especuladores, en contra  del bienestar de los pueblos, que dicen cínicamente es su fin último.

Organismos ,como el Fondo Monetario Internacional, son los descendientes actuales de la burocracia nacionalsocialista.

No, tenemos que cuestionar el manido tópico de que lo hecho en Alemania fue algo excepcional.  Planes similares, aunque con menor alcance y ambición, fueron llevados a cabo sobre la misma época en paises tan dispares como Rumania, Grecia y la misma URSS, ya mencionamos antes  a los paises nórdicos.   Así entenderemos, finalmente que los que nos quieren ocultar es que los Estados socialdemócratas actuales tienen su orígen en aquel credo burócrata que llevó finalmente al asesinato de millones.

De esta manera comprenderemos que el exterminio, por ejemplo,de los judíos no fue algo pasional e indiscriminado,  que hay muchas formas de exterminar, o usando el lenguaje de la época,  de reducir la población, la demografía de los poco productivos.   Auschwitz  NO era sólo un campo de exterminio, siguiendo la doctrina burocrática estatal, que no la nacionalsocialista  stricto sensu. En Auschwitz las principales empresas alemanas, las mismas que hoy son líderes en la economía alemana,  usaban a miles de judios y prisioneros de guerra como trabajadores, los que no podían trabajar acababan ciertamente en las cámaras de gas. Algo contemplado como mejor solución humanitaria que dejarlos morir de hambre a todos sin excepción.  Porque Auschwitz tenía que ser productivo, no sólo para las empresas, que estaban sujetas a unos altos impuestos con los que sufragrar el Estado de bienestar en Alemania, sino también  para mantener los propios gastos del gigantesco campo de concentración.

La idea Auschwitz desde luego no apareció más que tardíamente. En los planes iniciales se pensaba  trasladar a las poblaciones menos productivas y a los judios, una vez se les hubiera embargado y robado sus propiedades y riquezas, a sitios tan variopintos como Madagascar, Palestina,  o  los Urales, esto último cuando se le hubiera ganado la guerra a los soviéticos.  Pronto los burócratas se dieron cuenta de que esos planes de destierro eran irrealizables.  De ahí, que el siguiente paso fuera el de diezmar a las poblaciones a través de reducción de alimentación y traslado a zonas menos productivas del país ocupado.  A partir de 1943 , ya con la guerra cambiando contra Alemania, la  constatación de que la reducción de la población ya no se puede llevar a cabo de manera lenta en 2-3 décadas, como se planificó al principio, les convence de adoptar el extermino industrial de los no productivos en campos de la muerte.

Y así llegamos hasta el día de hoy, donde la burocracia del Estado ha sido fusionada y en buena parte sustituida por la misma burocracia del partido, que usando las mismas expresiones productividad, competividad, Estado de bienestar, inventadas en la época de la Alemania nacionalsocialista,  roba pero para si misma, para sus redes clientelares, dejando cada vez menos a repartir entre  el resto de la población.   Teniendo esto en cuenta, ahora nos percatamos como las coincidencias no son fortuitas. Hoy en día como en aquella época se trata de diezmar, “reducir”la población sobrante mediante un nueva forma de exterminio; obligando a que los menos productivos sean cada vez mas marginales y marginados, se alimenten peor, se vean privados de cuidados médicos etc.  Para los nuevos burócratas nacionales, o del FMI, como para los burócratas del nacionalsocialismo, esto jamás será visto como un crimen contra la humanidad, la de un exterminio disimulado puro y duro. Ellos siempre se justificarán con su ideología tecnocrática, jurando que hacen lo mejor que su conciencia de expertos les dicta, la racionalización del crimen más abyecto desensibiliza completamente contra el asesinato en masa. Y si encima  esa matanza ya no se perpetra en en campos de concentración, sino en sociedad felices y despreocupadas a largo de 1-2 décadas, entonces se hace invisible, y como en la Alemania nacionalista, la gran mayoría lo termina por aceptar pasivamente o con indiferencia, lo que siempre es tomado por el Poder como apoyo a sus planes de liquidación poblacional.

Sí, estamos sometidos a una ideología burocrática-tecnocrática, a una banalidad del mal,  semejante a la de los años 20-30 : la misma burocracia, los mismos razonamientos la misma diana.  No estamos tan lejos de aquellos precursores intelectuales del exterminio, y la razón de ello es debido a que las ideas de estos precursores continuaron hasta la actualidad, encarnadas ahora en los nuevos burócratas de los partidos y  los organismos internacionales.

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¿Un mundo infeliz?

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¿Nos dirigimos hacia un futuro próximo desolador o hacia el inicio de un nuevo ciclo económico que, como otros tantos en el pasado, generará prosperidad y más tiempo libre?

Mucho se habla de cómo las tecnologías emergentes, la robotización en concreto, cambiará el panorama laboral a corto plazo. Por lo general el discurso suele ser bastante pesimista: eliminaría millones de empleos conduciendo inexorablemente a las masas a la pobreza más absoluta. Pero si queremos ser positivos al respecto tampoco lo tenemos difícil: bastaría con recordar cómo las sucesivas revoluciones tecnológicas del pasado afectaron en su momento a dicho panorama, eliminando millones de empleos de agricultores, ganaderos, artesanos, contables, mecanógrafos, etc… pero conduciéndonos finalmente hacia una sociedad cada vez menos ociosa, más productiva y más rica (al menos durante las etapas de mayor dinamismo emprendedor).

Un obrero con un PC puede sustituir a los 10 trabajadores de una empresa, pero si a cada uno de esos 10 empleados se les dota de un PC entonces el rendimiento de la empresa se multiplica por cien aumentando así su capacidad para contratar a más contables, arquitectos, etc…

Se habla también de la especialización necesaria para conservar el empleo tras la invasión de la máquina, pero ¿no suele ocurrir más bien lo contrario con cada nueva revolución? Por lo general y gracias precisamente a la ayuda de las nuevas tecnologías, los trabajadores ya no necesitan estar especializados en extremo puesto que la máquina se encarga precisamente del trabajo más complicado, eliminando el requisito de ser un experto para desarrollar una tarea que es ahora elaborada moviendo palancas, pulsando botones, o a través de ciertas órdenes en algún nuevo lenguaje que simplifica dicha especialización.

Así pues, como ha ocurrido con anterioridad, una sola persona podría controlar a varios robots cuya IA se limitaría a cumplir las órdenes recibidas por nosotros con la velocidad y precisión necesaria resolviendo problemas específicos que requieran de una necesaria inteligencia en su proceder, pero dejando las decisiones y órdenes ejecutivas al cerebro del humano. Exactamente ésto fue lo que ocurrió cuando la revolución informática golpeó nuestro modo de vida a finales del siglo XX. Y ¿no fue esa una época que nos empujó hacia la reducción del paro y el auge del consumo?

Si un robot es capaz de realizar la tarea de todo un equipo con sus respectivos PC ¿qué no haría ese mismo equipo al mando de una flota de robots?

Pero tampoco echemos las campanas al vuelo: si realmente somos capaces de crear organismos autónomos cuyas capacidades sean en todos los sentidos superiores a las del ser humano ¿no estaríamos entonces ante la aparición de una nueva especie sobre este planeta? En ese caso no sólo los obreros deberían temblar de miedo e impotencia sino toda la humanidad frente a unos seres que sin duda no sólo podrían eliminarnos al más puro estilo Skynet en Terminator, sino, simplemente, desplazarnos a todos y cada uno de nosotros por mera presión evolutiva.

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