España y Venezuela: el prebendarismo en acción.

El gran fracaso de Venezuela tiene poco que ver con el hecho de que el régimen se declare como socialista, de hecho si consideramos la encuesta sobre libertad de mercado e intervención del Estado resultaba ser menor que la de muchos paises europeos desarrollados. Tampoco se trata de un problema de autoritarismo, es decir concentración de poder en el titular del ejecutivo, que también puntua bajo en las escalas que existen al respecto para su medición.

No el fracaso de Venezuela como el de España se debe a que tanto el regimen bolivariano como el R78 español son regímenes prebendarios, es decir que aunque la intervención del Estado sea reducida en el mercado, el Estado sigue teniendo poder suficiente para arruinar a un país entero si su política se dirige a beneficiar a la red clientelar que lo vota y mantiene en el Poder. En el caso de Venezuela acabando con su gallina de los huevos de oro: el petróleo, en el caso de España, tirando de la barra libre de deuda que le proporciona el Banco Central Europeo y que tendrá que pagar los hijos y nietos de los actuales españoles con su propia miseria.

El caso de Venezuela es fácil de visualizar.   Cualquier imbécil con los precios altos del petróleo podía hacer la política económica que le diera la gana, que iba siempre a acertar. Chávez vivió en la época de los altos precios del petróleo, siendo que el 90% de la economía venezolana es dependiente de este “monocultivo”,  bastaba con no dejar de producir petróleo para comprar el voto de millones de venezolanos repartiendo subvenciones, regalias y prebendas.

La cosa hubiera ido bien, si en el colmo de la imbecilidad profunda a los bolivarianos no se les hubiera ocurrido otra que precisamente acabar con la gallina de los huevos del petróleo. Cómo perpetraron semejante salvajada? pues como hace todo regimen prebendario a la par que populista: criminalizando a toda oposición, empezando por los ingenieros y técnicos de Petróleos de Venezuela (PDVSA)- Y así Chávez echo a la calle a 18000 ingenieros y técnicos protestones dificilmente reemplazables, y los sustituyó por 100 mil incompetentes de su propio partido. Resultado : la producción de petróleo empezó a disminuir, de forma ya alarmante en la época de su sucesor, Maduro.

Reducción de la producción de pétroleo con Chávez y Maduro.

 

Por si esto fuera poco, Chávez destinó el presupuesto de la compañia estatal de petróleos a extender su red clientelar; y para rematar la faena, la gestión de las pensiones de sus trabajadores se las dió a los de su partido que enseguida hicieron caja con ellas mediante el clásico timo piramidal. La empresa bandera de Venezuela, se había convertido en una sucursal pirata del partido de Chávez.  A nadie le sorprendió que en 2012 una refinería explotara matando a 40 de sus trabajadores y ocasionando daños por 1700 millones de dólares.  Hasta el presupuesto para el mantenimiento de la empresa pública había sido esquilmado por el gobierno bolivariano.

Reserva de divisas extranjeras en Venezuela

Cuando en 2014 Maduro llega al poder se encuentra con una situación financiera catastrófica, toda las reservas atesoradas en los años de las vacas gordas habían sido consumidas.   Encima los precios del pétroleo habían caído de los más de 100 dólares el barril a  menos de 40 dólares. Lo cual habría sido un problema no tan grave, si  el fallecido Chávez no hubiera hundido la producción petrolera.

En ese momento, nadie imaginaba que lo peor aún estaba por pasar: a Maduro no se le ocurre otra que establecer una surrealista política de precios y de divisas que todo estudiante de Historia de la Economía sabe que desde Diocleciano está condenada al fracaso más estrepitoso: establecer un sistema de precios fijos y un cambio fijo de bolívar a dólar usano. El resultado era el esperado; hundimiento masivo de negocios, florecimiento del mercado negro como nunca y aumento salvaje de la corrupción y la criminalidad, convirtiendo a Venezuela en el segundo país con más homicidios del mundo luego de El Salvador, y muy por encima de Irak luego de finalizada la guerra.

Y es tan sencillo de ver que si no fuera por la tragedia de hambruna y desesperación que ha traido al pueblo  venezolano, sería una fuente inagotable para hacer chistes que pusieran en evidencia los disparates de un Estado prebendario (de hecho la moneda de coña del videojuego Warcraft cotiza el doble que el bolívar venezolano).  Cualquier gobernante con dos dedos de frente hubiera hecho un saneamiento fiscal y presupuestario estatal, recortando paguitas y subvenciones, para destinarlo a reflotar la producción de petróleo y medidas para diversificar la economía  ajustando el bolívar a la nueva situación. Maduro, lo hizo justo al revés, pensando que imprimiendo dinero  y decretando cambio fijo de divisas y precios  podría mantener a su régimen prebendario con el apoyo de las masas populares subvencionadas. El control de la calle, lo creía tener asegurado con el apoyo a los “colectivos”, bandas de matones armadas que rompen con violencia cualquier manifestación callejera contra el régimen.

Hiperinlación venezolana

Pero claro, las leyes de la Economía son como son, y los negocios, a consecuencia del cambio fijo impuesto por el gobierno entre el bolívar-dólar, no sólo dejaron de ser rentables, sino que arruinaron a sus dueños, hablamos no precisamente de grandes terratenientes o empresarios, sino de pequeños comerciantes, que fueron obligados a vender los productos importados a Venezuela 4 veces por debajo de su coste.  Aparte de arruinados, encima fueron criminalizados por el gobierno bolivariano  y sus negocios asaltados por la turbamulta, recordando aquellas escenas a las vividas por los judíos en la noche de los cristales rotos en la Alemania de 1938.

Pero las cosas, evidentemente, aún fueron a peor cuando el propio Estado se hizo cargo de la producción , distribución y racionamiento de los bienes y servicios cada vez más escasos.  Colas kilométricas para recoger arroz y papel higiénico. Escenas así no se habían visto en la Historia de Venezuela desde que el prócer de los proceses y dios supremo del panteón bolivariano, Simón Bolívar, obligara a punta de bayoneta a los 30 mil caraqueños a principios del siglo XIX a abandonar la capital ocasionando miles de victimas por hambruna y condiciones deplorables.  El mercado negro floreciendo por todos lados: esos bolivarianos de a pie, que según Maduro son el propio pueblo en las colas de racionamiento, esperaban largas horas no para consumir los productos recogidos, sino para a su vez venderlos en el mercado negro. Los propios funcionarios y autoridades bolivarianas hacían lo propio con el dólar, que podían comprar muy por debajo del precio oficial fijado por el gobierno para el resto de los ciudadanos. Esos dólares a su vez tenían como destino el mercado negro. Pura corrupción.

Encarecimiento salvaje de la cesta de la compra.

Todas las cifras económicas, como era previsible, han ido empeorando desde aquel entonces a un ritmo desconocido desde la II Guerra Mundial.  El régimen político, por contra, se ha ido volviendo más tiránico, culminando con la elaboración de una constitución que haría las delicias de cualquier dictador bananero.  Cifras económicas que el gobierno intenta ocultar,cuando no falsificar, pero son rápidamente puestas en evidencia cuando  cualquiera hace encuestas y mediciones estadísticas a pie de calle.  Inflación del 720% por ciento, venezolanos que sólo pueden comer patatas y tubérculos que crecen en casi cualquier sitio en Venezuela, eso sí, mientras al Estado no se le ocurra regular su producción, que si no ni eso.

Así ha quedado el país, otrora 4 más rico del mundo en los 50, y hasta los 80 el país con la renta per cápita más alta de Latinoamérica y hoy uno de los más pobres y cayendo a plomo, que literalmente es lo que viene haciendo desde 2014 cayendo un 30% anual en su PIB.

Y en España… tenemos algo similar. Aquí a los bolivarianos los tenemos repartidos entre los partidos estatales, son los responsables de la criminal burbuja inmobiliaria, de haber hundido el sistema financiero, de una corrupción extendida por todo el país y desconocida incluso en la dictadura franquista.  En España, sin embargo no hay petróleo, sino deuda del BCE que hay devolver en euros.  En España basta un simple aumento del tipo de interés fijado por el BCE para empezar a recorrer el camino venezolano.   En vez de hiperinflación, eso si, tendremos salarios de hambre y venta del país a cachitos a los tenedores de deuda española.  Todos los regimenes prebendarios con o sin petróleo terminan igual: arrasados como si hubiera caído sobre ellos la peor de las guerras.

 

 

 

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2 pensamientos en “España y Venezuela: el prebendarismo en acción.”

  1. Hace ya muchos años, durante meses tuve trato con un venezolano que, cuando Chávez, tuvo que venirse a España con lo puesto. Trabajaba como ingeniero en la filial venezolana de una gran multinacional sueca del sector de las telecomunicaciones. Al igual que a muchos compañeros, le echaron por no ser chavista; el gobierno puso a empresas como ésta – cuyo principal cliente es, en última instancia, el estado -, en la disyuntiva de colocar a los suyos o quedarse sin contratos. La purga de ingenieros y demás personal cualificado no se produjo sólo en la empresa estatal de petróleos, sino en otros muchos sectores de la economía venezolana.

  2. Como todos los que hoy se creen con la obligación de decir la suya sobre Venezuela, hay una cosita que no dicen, los Yanquis y países satélite no les dejarán actuar por si solos, intentarán robarles su petróleo. Derribando el gobierno de turno y poniendo a otro manipulable para sus intereses.

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