La esquizofrénica economía española


Si un profesor de física quisiera explicar de manera fácil y expeditiva el enrevesado concepto de incertidumbre cuántica, tendría en la economía española una buena analogía con la que empezar.

Si un profesor de física quisiera explicar de manera fácil y expeditiva el enrevesado concepto de incertidumbre cuántica, tendría en la economía española una buena analogía con la que empezar.

Como el experimento mental del gato de Schrödinger, donde este puede estar vivo o muerto con igual probabilidad, o incluso en la mayor de la excentricidades científicas: que el gato esté vivo y muerto a la vez, la economía española viene a tener una superposición felina similar. Por una parte, los últimos datos de la balanza por cuenta corriente dan un resultado récord desde que existe la serie: 15.640 millones de euros (5º año triunfante  de superávit exterior). A grosso modo ese es el resultado del retorno del capital español invertido en el extranjero. Por este lado, el minino económico no sólo estaría muy vivo, sino cazando ratones igual de reales que él.

Sin embargo por la parte de la deuda pública la cosa huele a Tánatos y no a Eros, precisamente, aquí el gato ha pérdido cada una de sus 7 vidas. Más de 40 mil millones de euros adicionales arrancando 2016, que nos ha encalomado la partitocracia del R78. Y esto con serias sospechas de falsificación del gobierno español, a la manera del griego, del PIB del país lo que haría prácticamente impagable el total de deuda pública acumulada al pasar del 140% del PIB.


Más bien pareciera que lo que unos tratan de alimentar y cuidar, algunas empresas, otros decidieran exterminarlo sin contemplaciones, el Estado “okupado” por los partidos políticos, que sólo está en función de los intereses de esos propios partidos. De poco sirve que la iniciativa de la sociedad civil trate de producir y crear riqueza, si luego viene el elefante estatal a destrozarlo todo.  Los políticos que tanto hablan de recuperación, tienen que ser obligados a recortar grasa estatal y privilegios (spoil system) por un tubo, en vez de aumentar la deuda y el esfuerzo fiscal, esto es el robo con intimidación y violencia en forma de impuestos que cada ciudadano, mejor dicho súbdito del reino cocotero, tiene que apoquinar bajo amenazas. Y el político lo sabe, pero le da igual dejarnos al borde de la pobreza imponiéndonos una de las cargas fiscales mayores de Europa.

De poco sirve que la iniciativa de la sociedad civil trate de producir y crear riqueza, si luego viene el elefante estatal a destrozarlo todo.

En el colmo del cinismo los políticos españoles  se quejan que su Estado recauda poco y que por lo tanto hay que aumentar aún más los impuestos. Toman sin duda a los españoles por imbéciles,  buen resultado del sistema educativo que ellos mismos han perpetrado para mantener en el analfabetismo funcional a una buena parte de la población.  Porque sin duda un pueblo algo más espabilado e ilustrado denunciaría el engaño de sus gobernantes al querer hacerles confundir presión fiscal con carga fiscal.

Si el Estado quiere recaudar más sin matar a la economía, es decir sin hacernos a todos más pobres con cargas fiscales absurdas y trabajo basura  por un tubo en consecuencia, debe tener pocas leyes, bien dirigidas y justas, que no castiguen la creación de riqueza, la producción y el consumo(veáse la desastrosa campaña navideña de los grandes retails españoles), que persigan a los amiguetes del IBEX que son los que evaden impuestos a manta. Así sí se recaudaría de manera justa y eficaz, y no arbitraria, amiguista y abusadora,  la única manera de evitar la economía sumergida, tercermundista y esquizofrénica.

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2 pensamientos en “La esquizofrénica economía española”

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