La Monarquía del saqueo

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No vamos a volver al discurso del Felipe VI, que tan magistralmente ha destripado Jorge Batista Prats en ¿Sostiene Pereira?… No. Sostiene Felipe.  La Monarquía hace tiempo que desapareció como tal, cuando Johnny Charles, el mataelefantes, se la vendió a cambio de un puesto de castañas en el Estado al Generalísimo.  El borbón desde ese momento ejerció como el CEO de la corrupción de España S.A., para mayor beneficio de la nueva dictadura que la camarilla real había fundado: la de los partidos políticos con ausencia de control democrático.   Sin democracia, esto es sin representación de los ciudadanos y sin separación real de los tres poderes del Estado, desapareció la política y en su lugar se instauró la politiquilla miope: la que nace del pacto entre las mafias de los partidos para saquear el país.

La Monarquía hace tiempo que desapareció como tal, cuando Johnny Charles, el mataelefantes, se la vendió a cambio de un puesto de castañas en el Estado al Generalísimo.

En un acto de cinismo sin precedentes en la Historia de España, se acordó  llevar a cabo tal conspiración bajo el manto real, a la que se sumó hasta el revolucionario y republicano PCE de Carrillo,  convertido en un bufón más del rey como aquellos enanos que pintara Velázquez, todo a cambio de un sueldo estatal  A aquella golfería, juego de mentirosos, ladrones y tunantes , de gentuza mediocre a la que el talento profesional había eludido tercamente, se le bautizó pomposamente con el nombre de “Consenso”.

Santiago Carrillo en el besamanos real
Santiago Carrillo en el besamanos real

Lo que ha venido después es de sobra conocido.  La destrucción de un país, de su capital, recursos y finalmente de los valores y normas sin los que se hace imposible la convivencia.  Por ello,  todas las instituciones paridas por el Régimen del 78 no lo han sido jamás de los ciudadanos, carentes de representación política, sino de los mismos partidos-mafia.  Y así desde el Estado Central  hasta el autonómico , el propósito no ha sido otro que el esquilme, el robo más obsceno y abyecto, con la complicidad de una población aborregada comprada a golpe de clientelismo migajero.

Todas las instituciones paridas por el Régimen del 78 no lo han sido jamás de los ciudadanos, carentes de representación política, sino de los mismos partidos.

El cinismo  y la gran mentira, sin embargo continúan como si no hubiera pasado nada entre 1978  y este 2016.  Felipe VI sigue, impasible el ademán,  mentando los mismos lugares comunes y tópicos que su malogrado padre, cuando la nación se agrieta por todos lados, y la Constitución no es cumplida, nunca mejor dicho, ni por los padrinos que la parieron. Digamos que es sistemáticamente pasada por el forro de los caprichos de los partidos.  Es decir, el Estado de Derecho ha desaparecido en España, y la ley no se aplica. El Rey no sirve para nada, ni garantiza  la unidad de la nación, ni  modera. La  única posibilidad de supervivencia de la monarquía es  que Felipe VI recupere el rol de mediador entre las mafias de los partidos,  que vuelva a ejercer de CEO de la corrupción, como lo hizo su padre, John Charles the first.

El Rey no sirve para nada, ni garantiza  la unidad de la nación, ni  modera.

Pero eso, a estas alturas de la anodina comedia bárbara que se escenifica en España, es imposible. Con una deuda estatal real y en ascenso de más del 150% del PIB, producto de la corrupción inaugurada por la monarquía, se impone aquello de  delenda est monarchia. Sin corrupción y sin aumento ilimitado de la deuda, ni la institución juancarlista, ni el R78, del que forma parte junto con los partidos estatales, pueden sobrevivir.

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2 pensamientos en “La Monarquía del saqueo”

  1. En Espana la culpa es del sistema monarquico, en Italia y Francia es del sistema Republicano, en otros del Federal.
    En realidad lo que fallan son los valorea, individuales y colectivos.

    1. Totalmente de acuerdo con el comentario.

      La costumbre, muy conveniente para la casta además, de culpabilizar a conceptos o colectivos abstractos en vez de a personas o colectivos concretos está muy arraigada ya en la población desde hace siglos, me temo.

      El primer paso para resolver un problema es localizarlo, ya después vendría el análisis del mismo, por lo que mientras apuntemos a entes abstractos nada será solucionado.

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