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El día de la mujer trabajadora y el hombre gusano

El capitalismo corporativista moderno, con la ayuda de su aliado natural, la socialdemocracia, ha disfrazado de derechos lo que es una explotación al descubierto de los currantes.

El hábil resultado de esta estrategia para la cuenta de resultados de las grandes corporaciones está a la vista: pagan por el mismo trabajo  la mitad que antes, al haber el doble de fuerza laboral en muchas ocupaciones por la entrada de la mujer.  Algo parecido a lo que sucede con los inmigrantes, se disfraza de avance de la humanidad y los derechos sociales la importación masiva de foráneos, cuando el objetivo encubierto es una reducción salvaje de los sueldos de los aborígenes.

Ideología de género como cortina de humo. Diputadas de la partitocracia espanola

Además los políticos consiguen otra cosa, dividir a la sociedad, fomentando el conflicto entre grupos e individuos para que nadie discuta la dictadura de los partidos estatales, propia de las socialdemocracias partitocráticas que padecemos. Por esa razón, no verán uds a unas feministas poniendo al descubierto la engañifa de los derechos  para encubrir su explotación laboral. No, su enemigo es el hombre y punto. Quieren conseguir lo mismo que él, competir laboralmente contra él, aceptando que las machaquen en los trabajos, levantarse cuando despunta el sol para ir a hacer cola en los interminables atascos, fichando apresuradas en el sinsentido organizacional de la mayoría de las empresas, que hoy son el reflejo de un sistema económico que no funciona, que se hace trampas a si mismo inflándose con deuda.

Eso, empero, a la mayoría de las feministas les tiene sin cuidado. Quieren ser como los hombres y punto. Fin de la discusión para  mayor beneficio del club del capitalismo corporativo.

Desde luego, con la estafa de dumpear salarios, con la excusa de que se considere un derecho que la mujer esté tan puteada como el hombre, han formado una marea de fondo de consecuencias destructivas sobre la sociedad:  en vez de convivencia hombre – mujer, tenemos competencia feroz;  una lucha sin cuartel  en la que el hombre ha adoptado una estrategia defensiva de retirada, y la mujer cada vez más ofensiva, rayando en la pura y dura sociopatía hecha pasar por una sana y progresista ideología de género . Algo que se refleja en que en el 70% de los casos, es la mujer la que inicia el divorcio influida grandemente por esta ideología machacahombres dominante, que lo es del Estado socialdemócrata que la ampara.

La estampa más habitual en Suecia, el paraiso de la ideología de género, mujeres con gatitos.

Sí, claro, la ideología de género se ha hecho axioma de Estado en aquellos paises donde lo que predomina es la partitocracia, que concede una representación exagerada a colectivos minoritarios a través del reparto entre los mismos de las cuotas del partido.  Así los hombres contemplan, por el mero hecho de serlo, que el Estado con sus leyes los equipara a potenciales violadores, agresores, asesinos y en definitiva  ciudadanos de segundo orden, cuya relación con la mujer está intermediada por el Estado como tutor de la misma. ¡Cuidado! ,  proclama ese Estado: cualquier conflicto con la mujer, es jugártela contra mi.

Porque el  Estado  ha sustituido el papel que antes tenía el padre y el marido, no sólo discriminando con leyes a favor de la mujer, sino aumentando las plazas públicas para otorgárselas, en una mayoria muy significativa, a ellas.

Para costear estos “trabajos públicos estatales” donde la mujer es mayoría, se necesita que hayan ocupaciones productivas  con las que trincar  impuestos. Esas ocupaciones, en la inmensa mayoría de los casos, están realizadas por hombres, desde los trabajos duros físicamente, con la tasa de accidentes laborales más alta, hasta aquellos tecnológicos y de ingeniería, donde de nuevo la abrumadora mayoría es masculina.

La situación no parece que vaya a arreglarse. A la ofensiva de la mujer blindada por el Estado y enervada por una ideología de género que le consiente todo al considerarla una victima, ha respondido el hombre con la autodefensa:  el  matrimonio se puede considerar una institución hundida, porque cada vez quedan menos pollinos ingenuos que se arriesguen a ser asaltados y triturados luego de una demanda de divorcio iniciada en el 70% de los casos por la mujer.

El fracaso del matrimonio y la liberación sexual conlleva la acaparación.

El liberalismo sexual, la némesis del matrimonio institucional, supone que un 20% de los hombres acaparen el 80% de las mujeres.  Hay una tendencia natural en la mujer a emparejarse de joven con el llamado  hombre “malote”, que inexorablemente termina dejándola cuando la mujer está por la mitad de su treintena.  En ese momento, la mujer se ve abocada a buscar a un llamado “cara-padre” para crear una familia mientras trabaja para papa Estado, en algunos casos. Sin embargo , esta estrategia ya no funciona. Ningún hombre en su sano juicio se va a emparejar con una treintañera ex-miss carrousel para que le encalome unos hijos, saciando así su instinto maternal, y que al cabo de unos años se divorcie, arruinándolo. La consecuencia ya la vemos, un invierno demográfico demencial, edificios enteros llenos de singles, y ellas acompañadas de perritos y gatitos.

Lo más patético del asunto es que nadie habla de ello, censura de cero grados Kelvin, a pesar de que lo veamos todos los días.  Aquí hay que aparentar normalidad cuando se están cargando a la sociedad, al amor y convirtiéndo a la mujer en el peor enemigo del hombre. En Suecia medidas así han conseguido que la mitad de los suecos vivan sólos, y que de una cuarta parte nadie reclame su cuerpo cuando fallecen. Allí ya lo han conseguido, aquí vamos a por el récord.

Como decía un amigo mio, trabajad, trabajad, mujeres, os dejamos todos los trabajos de la empresa para vosotras: chupad atascos, horarios infernales, convertid vuestras vidas en apéndice de los intereses de la empresa, no seáis jamás madres, ni amantes correspondidas.  ¡Todo para vosotras! nosotros con la tecnología estamos creando una nueva manera de vivir, al margen de esta locura.

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