¿ De cabeza al Mad-Max ?. Ya será para menos.

Muchos saben que siento simpatía por el tecnoptimismo, supongo que será una cosa de carácter, tiendo a ser optimista, a pensar en un problema como un reto para aprender a mejorar. Pero tambien me baso en el propio conocimiento de la Historia. Nunca la humanidad ha vivido mejor que ahora, a pesar de todos los problemas que tengamos estos causarían risa a nuestros antepasados de hasta hace poco más de un siglo. Es que estamos hablando de unas brutales cifras de mortalidad infantil y adulta, de una esperanza media de vida de unos 35 años durante buena parte de la Historia de la Humanidad. En su momento se pensó fatalmente que no había manera de librarse de pestes, muertes tempranas, miseria y analfabetismo desbordado. Sin embargo, en el siglo XIX con la I revolución industrial, de repente, todos esos problemas tan viejos como los humanos mismos, se fueron resolviendo dentro de una misma generación. EL crecimiento poblacional se disparó y la calidad de vida aumentó exponencialmente. La combinación de Ciencia y Tecnología habían traído el paraíso a la Tierra, convertido en realidad el sueño de los profetas, predicadores y promesas religiosas de toda laya. La tecnología creó nuevos problemas, pero estos fueron resueltos con más y mejor innovación. Y así ha sido siempre hasta el dia de hoy. Hasta hoy, que hemos llegado al tema de la Energía, y de nuevo nos tiramos por el precipicio de la catástrofe, pensando en que ahora sí, ahora se acabaron suerte y progreso, como se lo debió parecer a los vendedores de caballo, la irrupción del automóvil. De nuevo pensamos que nos encontramos ante un camino sin salida, y los pronósticos tienden a reflejar a esto:

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Sin embargo, es en los momentos de necesidad cuando la presión y las oportunidades disponibles de negocio tienden a acelerar el proceso creativo, y es en esos momentos de crisis, cuando, citando a Schumpeter se produce la destrucción creativa de todo lo que habíamos considerado inamovible y eterno, y su sustitución por nuevas ideas, nuevos procesos de organización y producción, nueva tecnología. No, la Historia no se para aquí, y no va a ver ningún mad-max, ni fin del mundo. Eso si, iremos hacia un mundo de mayor eficiencia energética, con mejores máquinas, y por fin, se le dará valor al conocimiento ahora negado por la burbuja de crédito y la creación de dinero FIAT. Lo que se acabará será el crecer con deuda sin producir nada de valor. Es a esa economía especulativa a la que le va llegar el Mad-Max.


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5 comentarios sobre “¿ De cabeza al Mad-Max ?. Ya será para menos.”

  1. Después de escuchar su programa de “colapsistas contra tecnooptimistas”, pensé que habían dado un giro de 180 grados con respecto a la postura que tenían en programas anteriores (como el del mineralismo va a llegar de hace 1 año), pero veo que no es así. De hecho, me gustaría creer que aunque el futuro no sea una maravilla, está claro que dista muchísimo de ese apocalipsis que desde sitios como crashoil y en base a teorías como la de Olduvai, pronostican cada dos por tres, si bien es cierto, que en muchos sitios, siguen habiendo guerras y pobreza, y desde luego, me quedo con eso, sin dejarme llevar por esa visión madmaxista de las cosas que desde esos sitios se vende, a fin de cuentas, a todos nos gusta ser optimistas, si no, sería imposible el afán por mejorar día tras día, y de hecho, creo que la balanza se inclina más por los tecnooptimistas, más aún teniendo en cuenta, que la demanda de determinados bienes (en el caso de esta noticia -http://capitalradio.es/los-coches-electricos-ponen-limite-la-gasolina/?doing_wp_cron=1480703108.6882469654083251953125-), como es el caso de los vehículos con motor de combustión interna, parece ser que ha llegado a su pico.

    Saludos, y enhorabuena por sus programas, tanto los de Radio Ansite como los de su etapa en Colectivo Burbuja, con Polinomia.

  2. Estoy de acuerdo con el tecno optimismo y me atraen los ciclos de Schumpeter como modelo económico, pero tampoco debemos olvidar que “el fin del mundo” puede ser algo tan fácil de vivir como lo es para cualquier niño nacido ahora mismo en Siria o en muchos otros países en los que el siglo XXI no significa lo mismo que para nosotros. Incluso en el 1er mundo, nuestro cómodo occidente, el fin del mundo puede llegar en forma de atentado, o sin ir más lejos, como reflejo de la pérdida de un trabajo o la ruina de una mala inversión.

    Una cosa es que el porcentaje de desgraciados sea mayor o menor, pero estoy seguro que incluso en el peor de los escenarios apocalípticos aún habrá gente que viva como “Dios” del mismo modo que en el propio corazón de cualquier ciudad modelo moderna hay, hoy en día, gente pasando hambre.

    1. Así, es. Todo lo humano es relativo. Explícale a un europeo agonizando de peste, habiendo perdido a toda su familia ya, los graves problemas de nuestra moderna civilización occidental. Al pobre lo ibas a matar de la risa, antes de que la peste acabara con él.

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