La prensa española apesta

La prensa española, a falta de calidad profesional y periodismo de investigación, se ha convertido en un subproducto mediático que mendiga lectores con tácticas propias de «La Farola».   El estilo digital no ha variado la forma canallesca y mercenaria de hacer periodismo en España, no, sólo ha cambiado la apariencia estética de la portada: del papel se ha adaptado a la pantalla de  un ordenador.

La prensa española, a falta de calidad profesional y periodismo de investigación, se ha convertido en un subproducto mediático que mendiga lectores con tácticas propias de «La Farola».   El estilo digital no ha variado la forma canallesca y mercenaria de hacer periodismo en España, no, sólo ha cambiado la apariencia estética de la portada: del papel se ha adaptado a la pantalla de  un ordenador.

El hecho de que en el organigrama de un periódico digital moderno, los portadistas -los tíos que se dedican a diseñar la portada digital- estén casi a la par que el director de la publicación, y muy por encima del plantel de redactores, incluidos, jefecillos; refleja que el escaparate es en si más importante que su contenido. Detrás de esas portadas no hay nada, y sí lo hay, como afirmaba el vagabundo galileo, son cadáveres podridos. Porque los periódicos digitales españoles son eso, sepulcros blanqueados, sólo interesados en hacer caja, sin ofrecer calidad alguna.

Es realmente de un cinismo insoportable y de una fatuidad desvergonzada el que un periódico se publicite a si mismo, ofreciendo a los lectores donantes  aquello que no tiene: libertad de análisis, independencia , periodismo de investigación y servicio a la sociedad civil.   Nada de eso tienen, primero porque a pesar de recibir dinero de sus donantes, siguen con la publicidad de las grandes empresas del IBEX y del Estado a las que dicen auditar informativamente; segundo, porque  el sesgo  ideológico es de tal calibre que deja en perfume liviano a la peste bubónica que asoló Europa en el siglo XIV.

En un país de cultura ágrafa como la española, donde los textos pesan y las portadas, el escaparate, centra toda la atención de lector-espectador,  es normal que les cuelen gato por liebre, y así tengamos periódicos digitales que con el rollo de  hacer un periodismo diferente, se han hecho millonarios a costa de tanto simplón y mensaje lacrimógeno-ONGero-farolero.  Algún día tendremos una prensa como la anglosajona y la alemana: menos portada y más sustancia. Por ahora, en España, no sé uds, pero yo me quedo con radio Ansite y su Ralf, ¿publicidad? sí pero con razón.

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3 comentarios sobre “La prensa española apesta”

  1. Bueno, tampoco es cuestión de sacralizar la prensa extranjera. Solo hay que ver el trato que han otorgado a Trump con respecto a Barack «Osama» y la carnicera de Libia.

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